Allegro

La luna de algodón y serpentina
le gusta el carnaval. Pálida y sola
se baja en antifaz su propia aureola
y logra su misterio con neblina.

Envuelta en su mantón, cuando camina
la cara de pudor se le arrebola,
cada vez que en sus pechos de Manola,
se hospeda la mirada masculina.

Y cuando por pasión de Colombina
encuentra en un rincón ,casi olvidado,
al bueno de Arlequín, pronto adivina

la causa del dolor. Mas, a su lado,
la Luna con amor audaz se inclina
y él vuelve a ser feliz. Un disfrazado.

Don Juan y la rosa

Tierra sabia que vives silenciosa,
¿nos dirás algún día, por ventura,
por qué extraña y sutil arquitectura
consumaste el prodigio de la rosa?

Si la ley que gobierna toda cosa,
no es al fin una absurda desmesura.
¿qué razón ordenó tanta hermosura
del brazo de la espina dolorosa?

También en el Amor hallé primero
la doncella con la espada del gendarme,
que quiso protegerla con su acero.

Mas, debo confesar que bien prefiero
el riesgo de la espina que privarme
de aquéllas que la alcoba quiera darme.

Molto Vivace

La luna que invadía mis papeles,
al ver mi cara seria, se reía
y entonces a la gris melancolía
cubría con sus mágicos pinceles.

Pintaba con su risa unos corceles
guiados por la loca fantasía.
A todo verso triste perseguía
un artillero experto en cascabeles.

Mi verso se batía en retirada,
la métrica baleada , canto roto,
la metáfora al suelo derribada.

Sin embargo, a través del alboroto
mi pálida certeza tambaleante
te hizo replegar, luna menguante.