Regreso

Camina por Boedo un sentimiento
que empilcha los colores azulgrana,
que tiene como origen la sotana
de un fraile con más yeca que Convento.

Camina la nostalgia a paso lento,
con miedo al gol en contra- tropezones
del alma y la memoria en los tablones
de Avenida La Plata al mil seiscientos

Es la cancha perdida, sinsabores,
Es la diestra cortando en el vacío
que saluda a los once jugadores

Es el grito de siempre, del gentío
El Ciclón! El Ciclón!, los Matadores…
y es mi viejo de vuelta al lado mío.

Profesor Dr. Antonio Bautista Bettini

Palabras del Prof. Dr. Guillermo Ouviña en ocasión de rendirse homenaje a La memoria del Prof. Dr. Antonio B. Bettini en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, el día 5 de agosto de 1994.

He sido honrado por un grupo de ex alumnos de la Universidad Nacional de La Plata para hablar en este acto en recuerdo y homenaje al Profesor doctor Antonio Bautista Bettini. Ambas acciones, recordar y honrar importan, para mí, un inexcusable deber, aunque para cumplirlo deba referirme a hechos y consecuencias dolorosas, lamentablemente pródigas en la dimensión de esta tragedia platense, en la que debemos recordar y honrar a una familia diezmada por la irracionalidad de quienes decidieron dividirla, aunque por obra del recuerdo, desaparecidos y presentes vuelvan a integrarse. Venimos pues a pronunciar el elogio dela memoria, sin la cual el olvido puede consumar innobles claudicaciones éticas.[leer más]

Indagación sobre la Pena

Conferencia brindada durante el ciclo de conferencias sobre Ciencias Penales, organizado por el Servicio Penitenciario Federal en el Teatro Municipal General San Martin, el 5 de octubre de 1984.

Me propongo examinar los siguientes problemas:

1. ¿porqué razón al sufrimiento de una persona debe seguir el padecimiento de otra? y

2. ¿porqué esa suma de dos males no es un Mal mayor, sino un Bien?

Si tales interrogantes tuvieran una explicación racional, la Pena —antiguo invento de los hombres que agrega al padecimiento de la víctima la aflicción del condenado— tendría justificación.

Un elevado número de respuestas se ha intentado. Sin embargo, la cuestión dista de estar solucionada, y, por el contrario, parece estar oscurecida por la interferencia de presupuestos no explicitados. Además, el problema de la pena conmueve algo más que nuestro quehacer intelectual, pues, con frecuencia tiene raíces afectivas y, por lo tanto, susceptibles de enturbiar la claridad de nuestra reflexión, por los muy variados modos de nuestra vida emocional. Sabemos que el amor ciega a los hombres, y que, como enseñaba el maestro Carrara, también existe el amor al verdugo. Pero, debemos también admitir que pasiones ajenas al amor pueden producir los mismos resultados. Así, entre los enamorados del castigo y los que odian al Derecho, la Pena viene cumpliendo su tarea. Alentada por los primeros ha llegado a extraviarse fuera de las fronteras de lo razonable. Acosada por los segundos, ha dejado, no pocas veces, de estar presente donde el deber la esperaba. Excesos y omisiones fueron alterando su respetabilidad, a punto tal que hoy aparece vieja y difamada.[leer más]