Allegro

La luna de algodón y serpentina
le gusta el carnaval. Pálida y sola
se baja en antifaz su propia aureola
y logra su misterio con neblina.

Envuelta en su mantón, cuando camina
la cara de pudor se le arrebola,
cada vez que en sus pechos de Manola,
se hospeda la mirada masculina.

Y cuando por pasión de Colombina
encuentra en un rincón ,casi olvidado,
al bueno de Arlequín, pronto adivina

la causa del dolor. Mas, a su lado,
la Luna con amor audaz se inclina
y él vuelve a ser feliz. Un disfrazado.

Molto Vivace

La luna que invadía mis papeles,
al ver mi cara seria, se reía
y entonces a la gris melancolía
cubría con sus mágicos pinceles.

Pintaba con su risa unos corceles
guiados por la loca fantasía.
A todo verso triste perseguía
un artillero experto en cascabeles.

Mi verso se batía en retirada,
la métrica baleada , canto roto,
la metáfora al suelo derribada.

Sin embargo, a través del alboroto
mi pálida certeza tambaleante
te hizo replegar, luna menguante.

Presto

Tratada en su labor, como fregona
del celeste quehacer, la bailarina,
sintiose malquerida en la rutina
del sistema solar, y lo abandona.

Se descuelga del cielo por la lona
hasta el mágico circo de la esquina,
y esta Luna payasesca y chiquilina,
prodiga con piruetas, su rabona.

El olfato sutil de la leona,
descubrió su alumbrar, sabia felina,
y le avisa al corcel que su amazona

no cabalga sino que lo ilumina,
por la broma del Clown que la abotona
en su gorra de tul y cartulina.