La Calumnia

Preparo mi maldad, que es alimento
de la envidia que mora en los mortales,
dejando mi rumor en los umbrales
de la fama del hombre de talento.

Y la dejo crecer, sin fundamento,
pues la gente dispone que los males
ya existen. Si se nombran son reales,
y aceptan la patraña que yo invento.

Delito mineral, soy la pedrada
que rueda por las calles su vileza,
y nadie recupera ya arrojada.

Mas, no siempre consuno mi proeza.
Ciertas veces me siento defraudada
pues hay hombres que admiran la bajeza.